miércoles, 20 de julio de 2011

Estas encerrado en tu habitación, y no entiendes que es ese dolor que te invade. Cada vez te pones mas nervioso, mas atento a cada sonido que se escucha. El dolor ahora se apodera de todo tu cuerpo. Te sientes solo, necesitas ayuda. Necesitas algo que te haga salir hacia adelante. Empiezas a revolver toda tu habitación.  Han pasado dos horas. Te sientas en tu cama y ves todo el destrozo que has causado. No has encontrado nada. Coges el teléfono. Rápidamente marcas los números que sabes que te llevaran hasta ese mundo mejor. Nadie contesta. Nuevamente te vuelves loco. Agarras las sabanas y empiezas a estirarlas con tanta fuerza que finalmente destrozas la cama. Te sientas, esta vez en el suelo, y te pones a buscar otra salida. Ves que no hay ninguna. De repente alguien toca la puerta de tu cuarto. Es esa persona que no te deja salir a la calle para ir a por lo que necesitas. Cuando entra tu la golpeas fuerte. Ahora esta en el suelo, pero respira. Sales rápidamente a la calle. Te vas al sitio habitual y por fin. Suspiras. Corres. La coges, a cambio le das algo de dinero. Antes de llegar a casa ya la has consumido. Llevas 19 horas fuera de casa. Decides irte a casa. Cuando entras no hay nadie en el suelo, lo que crees que es buena señal. Inesperadamente te tocan el hombro. Te agarran los brazos y sientes una fuerte presión en tus muñecas. Al fondo de la habitación esta esa persona a la que has golpeado. Esta llorando. Te dice que estés tranquilo que todo saldrá bien. Tu gritas. No dejas de gritar. Al final te rindes. 6 meses después llegas a casa. Llegas limpio. No necesitas mas mierdas para sobrevivir. Sabes que ese dolor no volverá. Te sientes bien, feliz. Es hora de ir con tus seres queridos. Esos que no te han echo ninguna visita. Pero en este momento es lo único que tienes. Tocas el timbre. Ellos te    abren sorprendidos. Tu madre te abraza. Les dices que ya estas limpio. Ellos te vuelven a acoger. 3 meses mas tarde, estas en la calle. Has vuelto a caer. No tienes dinero ni para poder comer. Ahora ves que si, que aquella noche de celebración no tendrías que haber caído, pero lo hiciste. Ahora intenta dejarlo de nuevo, pero tienes que entender que solo no podrás hacerlo. Acude a tus seres queridos, pídeles ayuda. Seguro que ellos te la darán, ellos nunca te han abandonado, el que les abandono fuiste tu. 

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